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¿La vida no tiene sentido?

En algunos momentos de nuestra vida podemos sentir que no entendemos por lo que estamos pasando, que nuestra existencia ha perdido el sentido, que no sabemos hacia dónde vamos. Esto suele ocurrir cuando estamos atravesando momentos de cambio.

A veces nos vemos forzados a cambiar por exigencias del entorno y de las condiciones y etapas de la vida. Otras veces nosotros decidimos cambiar por razones personales, familiares  o profesionales.

En un momento dado podemos decidir cambiar de trabajo, mudarnos, cambiar de estado civil, irnos a vivir a otro país. Otros cambios pueden deberse por ejemplo a que debamos cuidar a un familiar enfermo, o a la pérdida de un ser querido. Todos estos son cambios muy significativos, que de pronto pueden hacernos sentir que la vida no tiene sentido.

No encontramos el sentido de la vida

Es normal que cuando afrontamos períodos de cambio empecemos a ver las cosas de manera diferente,  y nos sintamos extraños con nosotros mismos y con los demás. Podemos haber estado expuestos a emociones muy intensas por la misma circunstancia de cambio y esa situación también nos hace sentir cansados.

Todo ese cúmulo de sentimientos puede hacer que nos sintamos confundidos y tristes, por una parte, o eufóricos por la otra y hasta un poco atemorizados ante lo que está por venir. Es como que nos desconectamos de nosotros mismos, de nuestro momento actual, de nuestra conexión con lo divino y por eso nos sentimos desequilibrados.

Ante un importante momento de cambio en nuestras vidas debemos trabajar con ahínco en nuestro equilibrio cuerpo-mente-espiritualidad y eso lo logramos con las herramientas que nos brindan el yoga y la meditación.

Afrontemos en cambio desde el ahora

En síntesis, eso que nos hace sentir fuera de nosotros ante un proceso de cambio en nuestras vidas no es otra cosa que una forma de ansiedad. Sabemos que estamos cambiando, o que debemos cambiar, no podemos predecir exactamente cómo van a ser las cosas a futuro, y eso nos hace sentir ansiosos.

Entonces la fórmula está en no resistirnos al cambio, pero tampoco tratar de adelantarlo, porque ello es imposible. Vivamos cada momento de nuestra vida y ellos nos irán conduciendo hacia esos nuevos caminos.

Meditemos

Veamos a continuación una serie de recomendaciones para mantenernos en calma y enfocados en nuestros objetivos:

  • dediquemos unos minutos al día a la meditación. Preferiblemente hagámoslo en la mañana, inmediatamente luego de levantarnos, y antes de que las actividades del día nos agobien.
  • busquemos un lugar tranquilo y sentémonos en una posición cómoda, manteniendo la espalda recta. Allí cerremos los ojos y empecemos a respirar profundamente. Inhalemos por la nariz haciendo que el aire llegue a nuestro abdomen y luego exhalemos lentamente por la nariz.
  • concentrémonos en nuestra respiración, sintamos cómo el aire fluye a través de toda nuestra columna vertebral cargándonos de energía. Dejémonos invadir por esa energía, y hagámonos conscientes de que esa es la energía que necesitamos para el cambio. Sintamos que somos capaces.
  • si algún pensamiento concreto sobre algo que debamos hacer o algo que nos inquiete viene a nuestra mente dejémoslo ir, sin juzgarlo ni ponerle atención.
  • sigamos respirando y relajemos todo nuestro cuerpo. Dediquemos al menos unos cinco minutos a esta meditación mañanera.
  • empecemos a mover lentamente nuestro cuerpo, abramos los ojos y dispongámonos a iniciar el día con el cuerpo relajado, la mente en calma y enfocados en nuestro presente.

Pequeños cambios dentro del cambio

Aunque estemos viviendo un proceso de transformación importante, en nuestro día a día mantengamos un ritmo de actividades balanceado que nos permita alternar entre trabajo, diligencias, toma de decisiones, recreación, ocio y descanso.

Resguardemos siempre unos ratos del día para hacer algo que hagamos solo por placer, algo que no guste hacer, como leer, pintar, y también para hacer alguna actividad física, preferiblemente al aire libre, para que estemos en contacto con la naturaleza.

Recordemos que no somos nuestra mente. Reconectémonos con nosotros mismos, con nuestra espiritualidad. Sintámonos bien con nosotros mismos, aceptémonos, aceptemos y vivamos el proceso que estamos atravesando como parte de la vida. Recordemos que somos parte del universo y de la divinidad.

Nuestro yoga de cada día

Demos prioridad a nuestra práctica de yoga que nos permite trabajar el equilibrio cuerpo-mente. A la hora el día que nos resulte adecuada, tomemos las previsiones de no haber comido en las últimas dos horas, vistamos ropa cómoda, busquemos un lugar tranquilo, agarremos nuestro mat, y dediquemos unos minutos a nuestra sesión:

  • empecemos de pie, con todo nuestro cuerpo bien erguido y con las manos en posición de plegaria.
  • en esa posición dediquemos unos minutos a respirar pausadamente, inhalando por la nariz, llevando el aire hacia nuestro abdomen, y exhalando también por la nariz.
  • concentrémonos en nosotros, tomemos consciencia de nuestro cuerpo, relajemos los puntos que puedan estar en tensión, y continuemos respirando despacio.
  • dediquemos esa sesión de yoga a nosotros mismos y a nuestros propósitos.

El sentido de la vida

A continuación unas recomendaciones de asanas para nuestra sesión de yoga:

  • separemos un poco los pies y hagamos círculos con las caderas, para aflojarlas. Hagámoslo primero en un sentido y luego en el otro.
  • hagamos círculos con los hombros hacia delante y hacia atrás.
  • inclinemos la cabeza hacia el lado derecho, acercando la oreja hacia el hombro y mantengamos unos minutos esa postura. Hagamos lo mismo hacia el otro lado. Luego movamos la cabeza suavemente hacia los lados, como diciendo no.
  • con los pies juntos nuevamente, levantemos ambos brazos hacia el cielo, y estirémonos subiendo uno primero y luego el otro hacia el cielo, y mirando también hacia arriba. Repitamos varias veces.
  • una vez que hayamos hecho esos ejercicios para preparar nuestro cuerpo, es recomendable realizar una secuencia de asanas que se inician desde la posición parados sobre nuestros pies, tales como saludo al sol, guerrero uno, guerrero dos y triángulos o triconasanas.
  • realicemos luego algunas secuencias desde la posición de cuatro apoyos, tales como el gato contento-gato enojado para trabajar nuestra espalda.
  • coloquémonos en posición sentados con las piernas cruzadas para abrir las caderas. Desde esta posición realicemos también torsiones hacia ambos lados.
  • finalmente en savashana, dediquemos unos minutos a la relajación. Relajemos cada punto de nuestro cuerpo, respiremos profunda y pausadamente y disfrutemos ese momento.

Las herramientas que nos ofrecen el yoga y la meditación nos ayudarán a atravesar momentos de cambios importantes en nuestra vida, que requieran de mucha templanza.  Su práctica es ideal para controlar la ansiedad y mantener el equilibrio cuerpo-mente-universo.

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