Estres Laboral

Combatiendo el Estrés Laboral: el Yoga nos hace mejores trabajadores

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de pensar, aprender, crear, fabricar cosas y en definitiva de trabajar nuestro entorno para producir bienes, proporcionarnos condiciones de vida confortables, lograr avances científicos y tecnológicos. Así que cada uno de nosotros, de acuerdo a como desarrollemos nuestro proyecto de vida, dedicamos parte importante de nuestra existencia al trabajo.

El trabajo al que nos dediquemos debería ser fuente de gratificación, ya que por una parte, recibimos una retribución económica por él que nos permite cubrir necesidades básicas de la vida, y por la otra, en condiciones ideales, estamos preparados para la actividad laboral que desarrollamos y nos gusta hacerla. Pero algunas veces las condiciones en las que se lleva a cabo el trabajo no son las más adecuadas, y por múltiples razones la actividad laboral se convierte en un elemento que nos causa ansiedad. 

En normal y hasta conveniente que en todo trabajo o proyecto exista la sensación de reto. Esto nos ayuda a autoexigirnos y a crecer como personas y profesionales. Pero no debe confundirse la noción de reto con la de sobreexigencia y presión desmedidas, que causan ansiedad y estrés laboral, y afectan nuestra salud física y psicológica. 

El estrés y la ansiedad deben evitarse en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida y para ello sabemos que el yoga y la meditación son herramientas de gran utilidad, que nos traen al aquí y al ahora, y nos permiten regular los ritmos de nuestra actividad física y psicológica para situarnos en niveles adecuados para la salud integral

¿Cómo reconocer el estrés laboral?

Se considera que estamos expuestos a sufrir de estrés laboral cuando, entre otras situaciones:

  • Existe un desequilibrio entre nuestras capacidades y conocimientos y las exigencias y presiones a las que estamos sometidos en el trabajo;
  • El trabajo se realiza de manera desorganizada y mal distribuida entre el equipo al que pertenecemos;
  • Estamos sometidos a jornadas de trabajo demasiado largas, y además con labores demasiado rutinarias;
  • No existen las condiciones físicas y de seguridad para que el trabajo se desarrolle adecuadamente;
  • No recibimos apropiado soporte y atención de parte de nuestros supervisores;
  • Sentimos que no tenemos control sobre nuestra actividad laboral y no podemos participar en las decisiones;
  • No hay equilibrio entre la vida laboral y la vida personal, lo que hace que no dispongamos de tiempo suficiente para descansar, compartir en familia, realizar actividades de ocio y ocuparnos de nosotros mismos como personas.

El estrés laboral puede producir efectos negativos sobre nuestra salud física y psicológica. Desde el punto de vista físico, el sistema inmunológico se debilita, por lo que estamos más propensos a contraer virus e infecciones. Entre otras dolencias, podemos padecer de trastornos digestivos, aumento de la presión arterial, dolores de cabeza, cardiopatías, trastornos músculo-esqueléticos, tales como lumbalgias y molestias en los miembros superiores. 

En cuanto a efectos psicológicos o conductuales, el estrés laboral puede causarnos ansiedad e irritabilidad, dificultades para concentrarnos, pensar y tomar decisiones, cansancio, depresión, intranquilidad e insomnio. Además, muy seguramente, nos sentiremos cada vez menos comprometidos con el trabajo, lo que trae consecuencias negativas también para la empresa o emprendimiento, ya que nuestra productividad descenderá de manera significativa. Así que tanto a nosotros como a las organizaciones nos conviene prevenir el estrés causado por el trabajo. 

Desde el punto de vista organizacional es conveniente tomar los correctivos necesarios para evitar situaciones de estrés en entornos de trabajo. Por otra parte, nosotros somos responsables de identificar los factores que nos hacen susceptible de afrontar circunstancias de presión laboral y debemos poder comunicarlas y participar en los correctivos. Debemos además cultivar hábitos generales de vida saludable, que nos fortalecerán para manejar momentos de tensión y exigencia que puedan presentarse eventualmente.

El trabajo debe ser gratificante

Si nos sentimos bien con nosotros mismos, física y psicológicamente, tendremos una mejor actitud para afrontar todas las situaciones de nuestro día a día y para comunicarnos con los demás.

Esto nos ayudará, sin duda alguna, a manejar las situaciones de tensión que puedan presentarse en nuestro entorno de trabajo. Estaremos más relajados, no nos dejaremos invadir por pensamientos descontrolados, seremos más asertivos en la manera de expresar nuestras ideas e inquietudes, escucharemos generosamente a los demás y seremos más creativos.

Encontraremos en el yoga nuestra disciplina aliada para lograr esto. Para ello debemos ser disciplinados con su práctica sistemática. Además de las sesiones de asanas y meditación que hayamos incorporado a nuestro día a día, bien sea al inicio o al final de la jornada, es recomendable que durante nuestra actividad de trabajo tomemos recesos regulares en los cuales hagamos meditaciones cortas.

Para ello debemos buscar un lugar tranquilo en nuestro espacio de trabajo (oficina, estudio, laboratorio, o cualquiera que sea el lugar donde trabajemos) donde podamos dedicarnos durante unos minutos a nuestra meditación. Allí nos sentaremos con la espalda recta, y empezaremos a practicar la respiración abdominal profunda. Inhalemos y exhalemos repetidas veces. Incorporemos un mantra sencillo, y alguna afirmación que nos ayude a fortalecer la energía y el estado anímico que necesitemos en ese momento y a reprogramarnos. 

Sin perder la postura, liberemos las tensiones del cuerpo y continuemos respirando, a nuestro ritmo, repitiendo nuestro mantra y nuestra afirmación. Mantengámonos en ese momento presente, sin expectativas, sin esperar cambiar nada. Recordemos que cuando meditamos buscamos elevar nuestra conciencia para llegar a un lugar de paz, equilibrio, calma y fluidez de nuestra energía, de nuestra mente, de nuestro cuerpo.

En las meditaciones cortas que incorporemos en nuestros descansos del trabajo lograremos, a través de la respiración, bajar las revoluciones de nuestro cuerpo y reducir el nivel de estrés físico y mental. 

Recordemos que los pensamientos que vengan a nuestra mente cuando estemos meditando los dejaremos pasar, sin juzgarlos, sin participar en ellos, solo los observamos y los dejamos pasar. Nos conectamos con nuestro ser, encontramos la calma, y desde esa mirada, retomaremos nuestro desempeño siendo mejores trabajadores y mejores personas, que producirán mejores resultados tanto para los proyectos o emprendimientos de los que formemos parte, como para nosotros como personas, en unión con lo universal.

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