dharana

Dharana nos conduce a un estado de atención concentrada

Dharana es el sexto de los ocho pasos de los Yoga Sutras de Patanjali, que describen ocho aspectos que todo practicante de yoga debe conocer y seguir. Dharana es una palabra en sánscrito que quiere decir concentración, atención concentrada. Es el estadio que sigue a pratyahara, que como vimos en un artículo anterior, consiste en retirarnos de la experiencia sensorial con relación al mundo exterior, para concentrarnos hacia dentro de nosotros mismos.

Así que cuando hemos practicado y logrado retirarnos de la influencia de lo que percibimos a través de los sentidos y conectarnos con nuestro mundo interior, estaremos listos para dedicar toda nuestra concentración a un objeto, que puede ser la respiración, un mantra, una visualización, un chakra, o lo que nosotros elijamos. Incluso puede practicarse dharana haciendo foco en un objeto externo, como la llama de una vela, un mandala u otro objeto que nos transmita paz y en el cual nos concentremos.

¿Cómo practicar dharana?

Para practicar este paso debemos buscar un lugar tranquilo donde no estemos expuestos a distracciones ni interrupciones, vestir cómodamente y sin adornos, sentarnos en una posición cómoda, con la espalda recta y manteniendo todo el cuerpo relajado, y definir cuál es el objeto en el cual nos vamos a concentrar.

Una vez nos encontremos en esa situación y disposición, empezaremos nuestro ejercicio de dharana, empezando con la respiración abdominal profunda y dirigiendo toda nuestra atención al objeto que hayamos seleccionado. Si es un objeto interno, como la respiración, o un mantra, haremos nuestra práctica con los ojos cerrados. Si hemos elegido concentrarnos en un objeto externo, nos ejercitaremos con los ojos abiertos, centrando nuestra mirada en el  elemento seleccionado como centro para nuestra atención. Dediquémonos generosamente a ese momento de práctica de la atención concentrada.

Es importante recalcar que la concentración será sobre un objeto u elemento solamente, justamente para entrenar nuestra mente en mantener el foco y en no saltar de un pensamiento o visión a otro, que es lo que en nuestro día hacemos “normalmente” de manera desordenada, lo que nos agobia y ocasiona ansiedad. La concentración en un objeto ayuda a calmar nuestra mente.

Es posible que cuando nos iniciemos en la práctica de dharana, sintamos que al principio necesitemos ubicar nuestra concentración en el objeto seleccionado de una manera más abierta, algo así como que nos focalizamos en nuestro objeto y lo que lo rodea. En la medida que profundizamos en nuestra práctica debemos ir cerrando el foco y haciendo que nuestra concentración sea más ceñida solo en nuestro elemento elegido.

Dharana, ese estado de atención concentrada, es el paso previo al estado meditativo. Para que podamos llegar al siguiente paso debemos practicar y lograr concentrar nuestra mente en un objeto. Si no logramos concretar ese estado de concentración, difícilmente vamos a poder meditar. Las meditaciones guiadas son justamente una guía de práctica de dharana, ya que nos van conduciendo y recordando constantemente que nos concentremos en un elemento durante la práctica.

Es importante ser consecuentes con nuestro ejercicio, para lograr avanzar y dominar esta modalidad que nos prepara y conduce al siguiente paso que es dhyana, que es un estado de contemplación y meditación abstracta y profunda.

Beneficios de dharana

El entrenamiento que la práctica de dharana ofrece a nuestra mente hará que concentrarnos en cualquier actividad o aspecto de nuestra vida sea más fácil. Nos daremos cuenta de que nuestra capacidad para concentrarnos cuando estudiamos o trabajamos se verá incrementada, y empezaremos casi automáticamente a practicar dharana en nuestro día a día, poniendo más atención de manera concentrada a una actividad cuando la realizamos, lo que tiene un efecto tranquilizador y generalmente conduce a mejores resultados en la actividad que estamos ejecutando.

Practicar dharana nos hace estar más conscientes de nuestra mente durante el día. También nos daremos cuenta de que en circunstancias de la vida en las que podamos estar sintiendo emociones muy fuertes, el ejercicio de dharana nos ayudará a balancear esas emociones y a buscar un lugar de paz.

En la vida diaria

La agitada vida que llevamos hoy en día, nos hace estar permanentemente ocupándonos de varias cosas a la vez. Ser multi-tasking se ha convertido en un valor en todas las áreas de nuestro desempeño: académico, laboral, doméstico. Pero esto generalmente trae de la mano cansancio y ansiedad, que terminan afectando nuestra salud, y en muchas ocasiones también un empobrecimiento de los resultados que obtenemos en nuestras actividades. Hacemos de todo, pero de una manera superficial y sin compromiso.

Hacer honor al concepto de dharana, concentrándonos una a una en cada una de las actividades a las que nos dedicamos, nos hará sentir plenos y nos conducirá a resultados de calidad. Es una situación similar al bienestar que sentimos cuando respiramos profundamente en vez de respirar agitada y entrecortadamente.

Cuando comamos, hagámoslo con todos nuestros sentidos puestos en ello, y no mirando televisión o leyendo el periódico. Si vamos a caminar, caminemos y no lo hagamos mientras hablamos por teléfono. Si vamos a ver una película, veámosla con todo nuestro ser, no con la mente en otra cosa, y de vez en cuando, dejemos de leer muchos posts en las redes sociales sobre temas muy diversos y dediquémonos una sesión de lectura de un texto de cierta extensión, que trate un tema sustancial de nuestro interés y hagámoslo con mucha atención y concentración.

Todas estas son formas de practicar dharana en la vida diaria. Veremos que es un camino de dos vías, por una parte, practicar este paso de los yogas sutras nos beneficia en nuestros comportamientos cotidianos facilitando nuestra capacidad de concentración, y por la otra, se convierte en un hábito y empezamos a desarrollar nuestras actividades de una manera más sosegada, lo que calma nuestra mente, nos hace sentir más centrados en el aquí y el ahora, y nos aporta un sentimiento de paz.

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