Reiki, energía inteligente y amorosa a través de las manos

Entre las disciplinas que se han desarrollado el torno al concepto del manejo de nuestra energía, debemos mencionar y dedicarle atención al reiki, técnica de canalización y transmisión de la energía vital, desarrollada a mediados del siglo XIX por el monje japonés, Mikao Usui.

Para entender de qué se trata, debemos hacer referencia a nuestro sistema energético y en particular a los chakras, ya que esta técnica, que se ejerce a través de la imposición de manos, se encarga de equilibrar y armonizar los chakras, logrando de esa manera paz y equilibrio en los ámbitos físico, mental, emocional y espiritual.

Nuestro sistema energético está formado por tres componentes fundamentales que son: los cuerpos no materiales o cuerpos energéticos, los chakras o centros energéticos, y los nadis, o canales energéticos.

Los chakras, propiamente dichos, son estaciones receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias de la energía en nuestro ser. Ellos se asientan en nuestro cuerpo etérico, también conocido como cuerpo físico interior, porque tiene aproximadamente la misma extensión y forma que el cuerpo físico. El cuerpo físico, como sabemos es el cuerpo nuestro que conocemos, con el que estamos más familiarizados y que nos acompaña siempre.

Aunque existen por todo el cuerpo hasta más de cien chakras, hay siete que han sido catalogados como los principales, y ellos se encuentran ubicados a lo largo de nuestra columna vertebral. Cuando existe un bloqueo en alguno de nuestros chakras, podemos empezar a experimentar incomodidades que afectan nuestra calidad de vida. A través del reiki puede trabajarse la armonización de nuestros chakras y lograr equilibrio en todos los niveles de nuestro ser.

Los siete chakras principales                                     

  • -Primer chakra: chakra raíz (Muladhara): se ubica en la base de la columna, alrededor de la zona del coxis, y es el que nos conecta directamente con el mundo físico. Tiene que ver con nuestra supervivencia, con nuestras ganas de vivir.
  • -Segundo chakra: chakra sacro (Svadhisthana): se ubica debajo del ombligo. Las emociones, lo psicológico y el estado mental están en el centro de este chakra. Se relaciona directamente con las fuerzas creativas y las energías sexuales.
  • -Tercer chakra: plexo solar (Manipura): se ubica en el estómago. Este chakra representa nuestro sol, nuestro centro de energías, y en él se encuentra nuestra identidad con la sociedad.
  • -Cuarto chakra: corazón (Anahata): como su nombre mismo lo indica, corresponde a la parte del cuerpo donde se ubica el corazón. Se encuentra en el centro del sistema de los chakras, es decir que allí confluyen los tres inferiores (físico-emocionales) y los tres superiores (psíquico-espirituales). Su misión principal es la unión de todo mediante el amor.
  • -Quinto chakra: garganta (Vishuddha): se ubica en la garganta. En este chakra se encuentra el centro de nuestra capacidad de expresión, de comunicación y de inspiración.
  • -Sexto chakra: tercer ojo (Ajna): se ubica en el entrecejo. Allí se posiciona la fuerza psíquica, y es el cuarto de control del sistema nervioso central.
  • -Séptimo Chakra: coronilla (Sahasrara): su correspondencia a nivel corporal es el cerebro. Se puede decir que el séptimo chakra viene siendo la fuente de partida para el reflejo de todas las energías sobrantes de los otros chakras.

Manos sanadoras

El reiki asume que hay una energía vital del universo que se encuentra en todas partes: en el cosmos, en la naturaleza, en nosotros mismos. Esa energía fluye por todos nosotros, se transmite a través de nuestras manos, y tiene características de energía inteligente, es decir, ella sabe en qué puntos podemos necesitarla más y hacia esos puntos se dirige. Las manos tocarán o simplemente se acercarán a los puntos del cuerpo que requieran atención, porque en ellos se concentre algún malestar o tensión.

El reiki es una energía que pasa por nuestro chakra corazón, y por ello está cargada de amor. Es una energía segura e inofensiva, por lo que su uso puede combinarse con otras terapias, incluso de medicina occidental, nunca considerando que las sustituye sino que las complementa. Su uso no trae ningún efecto indeseado ni para quien la recibe, ni para el reikista.

Todos podemos convertirnos en canales de esta energía. Ahora bien, para activarnos como canalizadores de la misma, debemos acudir a un maestro habilitado, y a partir de allí podremos ayudarnos y ayudar a los demás, actuando con nuestras manos, a través de las cuales fluirá esa energía vital y sanadora.

Ese proceso de iniciación es necesario para restablecer, a través de ese maestro habilitado, canales de energía que todos los seres humanos teníamos abiertos en nuestros tiempos iniciales, pero que se han venido cerrando por la vida que llevamos caracterizada por una individualización extrema.

Se trata de una ceremonia en la cual se activan nuestros centros energéticos superiores, logrando que nuestra vibración y frecuencia aumenten y se transformen. Se reactivan y armonizan todos esos canales energéticos, y nuestras manos estarán aptas para sanar a las personas en muchos aspectos, incluso en caso de enfermedades agudas y crónicas.

Los tres niveles del reiki

Esta armonización de nosotros como canal de reiki se hace en varios niveles. En el nivel uno esta se centra en nuestro cuerpo físico para que este se abra y sea capaz de recibir toda esa energía vital. El segundo nivel corresponde al cuerpo mental y el tercero a la conciencia. Se puede ir despacio y trabajar primero solo en el primer nivel. Con el segundo, podremos trabajar con problemas mentales y emocionales.

El tercer nivel tiene una primera etapa, en la cual el iniciado puede trabajar en ese nivel para él mismo y en la segunda etapa ya tiene categoría de maestro y puede actuar sobre muchas otras personas. En el tercer nivel, el del maestrazgo, la persona llega a su verdad más real y se convierte en aprendiz consciente y constante.

El reiki se puede utilizar para aumentar nuestro nivel de energía, liberar emociones o sentimientos reprimidos, provocar un estado de relajación y manejar la ansiedad, aliviar sufrimiento físico, mental, emocional o espiritual, desintoxicar nuestro cuerpo y mente y facilitar un sueño de calidad.

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