¿Qué significa Namaste? mi alma saluda a tu alma

Todos quienes nos hemos acercado al mundo del yoga hemos escuchado la palabra “namasté”. Este vocablo, generalmente va acompañado de un mudra, o gesto con las manos, que es el de juntar las palmas de ambas manos en posición de plegaria, frente al pecho, haciendo a la vez una leve inclinación de cabeza hacia adelante.

Aunque puede escucharse en otros momentos, los instructores de yoga suelen decirlo al final de la sesión de trabajo como cierre de misma. Es una expresión en sánscrito, lengua originaria del norte de la India antigua, que tiene aproximadamente 3.500 años de antigüedad. Proviene de las raíces “namas”, que quiere decir reverencia, adoración, y “te”, que es “a ti”, o “a usted”.

La persona que utiliza el término está expresando a la persona frente a quien lo hace, “mi alma saluda, respetuosamente, a tu alma”. Esta hermosa palabra es, en términos generales, una forma tradicional de saludo que puede emplearse al momento de encuentro o de la despedida, cuyo uso se ha observado también para agradecer o solicitar algo y, como hemos dicho, como una muestra inequívoca de respeto hacia el interlocutor.

En el budismo

Namasté no es una expresión cualquiera, está cargada de una gran espiritualidad, y debe ser dicha desde lo más profundo de nuestra alma. Forma parte de la tradición espiritual budista, dentro de la cual, la partícula “namas” tiene la acepción de “nada de mí”, significando que el ego de quien lo expresa queda reducido a la nada, mostrando una actitud de absoluta humildad. Así que con esta expresión, se crea un vínculo genuino entre las personas que se saludan, libre de tensiones del ego, y de intereses y expectativas.

También se considera que enunciar la palabra “namasté” acompañada del mudra de las manos en posición de plegaria inclinando la cabeza hacia adelante, da fe del reconocimiento de la presencia de Dios en nosotros mismos y en el otro. De esa forma, las esencias divinas se reconocen y se saludan.

Las creencias indican que al posicionar las manos unidas por sus palmas cerca del chakra corazón, incrementamos el flujo de energías positivas, y al inclinar la cabeza y cerrar los ojos, nuestra mente se centra en el flujo de esa energía, la cual hace crecer el amor por los otros.

En el yoga

En la práctica del yoga, el decir este saludo al final de la sesión en la que hemos trabajado nuestro cuerpo y nuestra mente en busca de serenidad y calma para nuestro espíritu, reafirma que nuestra energía se encuentra en armonía y conectada con el universo.

El uso de “namasté” al final de la sesión de yoga tiene también la función de agradecer:

-agradecemos el estar en contacto con nuestro cuerpo y por el esfuerzo que hemos podido realizar con él.

-agradecemos por tener ese tiempo para nosotros mismos, para dedicarlo a nuestra práctica, y por ser constantes con ella.

-también agradeceremos a las personas con quienes hemos compartido nuestra práctica y a nuestro instructor, que nos guía por este enriquecedor camino de auto-conocimiento y crecimiento personal.

-nuestro agradecimiento puede llegar incluso hasta las personas que han venido abriendo el camino del yoga y la meditación desde tiempos ancestrales, lo que nos permite vivir hoy en día la experiencia de su práctica.

Como hemos visto “namasté” quiere decir “mi alma saluda a tu alma”, porque “te” es “a ti”, o “a usted”. Pero debemos mencionar también que existe la forma plural, es decir “mi alma los saluda a ustedes”. Esta forma sería “namo vaha”.

También es interesante conocer que existen otros saludos en sánscrito, como es el caso de “namaskar”, que tiene el mismo sentido que “namasté”, pero se considera un poco más formal.

Dicho desde el fondo del corazón

Esta expresión tiene mucha fuerza, y dicha realmente desde el fondo de nuestros corazones puede llegar a transformar nuestras vidas. Namasté invoca la idea de que todos compartimos la misma esencia divina, la misma energía, el mismo universo.

Es la forma de saludo más digna de un ser humano a otro. Expresándolo de manera consciente acompañando la palabra con el gesto ya descrito, y agregando una sonrisa, empezaremos a:

-mejorar nuestras relaciones personales, honrando y respetando realmente al otro. Somos conscientes de que todos somos unos, y empezamos a tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.

-ver las cosas de manera más positiva, ya que empezaremos a apreciar la belleza que hay dentro de cada persona. Con namasté, lo mejor que hay dentro de nosotros saluda a lo mejor que hay dentro del otro.

-juzgar menos y ser más compasivos. Veremos todo desde una conciencia más elevada, y generaremos respuestas de amor en vez de reacciones negativas.

-ser más reflexivos y construir un mundo mejor. Al decir namasté estamos honrando el lugar en nosotros mismo y en el otro en el cual estamos en conexión con el universo, donde habita el amor, la verdad, la luz y la paz. De esa forma somos uno.

Así que, conociendo el significado de namasté y utilizándolo de manera consciente, lograremos cambiar nuestra energía, establecer relaciones desde el corazón, desde el amor, con nuestros familiares, amigos, compañeros de estudios o trabajo, en fin con todas las personas con las que interactuemos en la vida, y lograremos definitivamente construir un mundo mejor. Namasté.

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